La Negación de la Política: Último modelo de Dominación
Alberto Buela
El título nos obliga a hablar sobre dos cosas: sobre la
negación de la política y sobre los modelos de dominación Y hemos creído conveniente
una exposición de conjunto sobre Nuestra América como gustaba decir Martí, el cubano.
Didácticamente conviene comenzar por los modelos pues son
las megacategorías que condicionan la índole de lo que hoy entendemos por política.
Los modelos de los que hablamos no son ecuaciones
teóricas sino práctico-políticas, es decir,
se mueven en el ámbito del obrar y del hacer. Y son elaborados, en general desde el final
de la Segunda Gran Guerra por los centros de poder mundial, que desde el punto de
vista filosófico son Centros de producción de
sentido de las acciones y de los acontecimientos que ocurren en el mundo.
Los modelos imperantes sobre nuestras repúblicas
americanas desde el momento mismo de su constitución han sido, históricamente, los
siguientes:
1823: Doctrina Monroe: América para
los americanos. Enuncia los postulados de política internacional de los Estados Unidos,
nunca dejados de lado, aunque siempre aggiornados
con las distintas variantes que veremos a continuación. En la política concreta esta
doctrina se resumió como: América para los norteamericanos.
1853: Destino Manifiesto: Con la
compra de Baja California al Gral. Santa Anna lo teóricos de esta doctrina sostenían que
Estados Unidos tenía una misión tutelar, la defensa de los principios democráticos en
el mundo y su nación se podía extender hasta Tierra del Fuego. Para ello se van a
apoyará en la diplomacia del dólar táctica
que les sirvió tanto para penetrar financieramente a los países hispanoamericanos como
para continuar la compra de territorios: Baja California 76.845 km; Alaska 1.517.603 km;
Hawai; Canal de Panamá; islas Vígenes a Dinamarca; Bermundas; Santa Lucía; Terranova;
Jamaica etc.
1901: Con Teodoro Roosevelt se
inaugura la política del garrote o Big Stick,
según la cual al que no obedece lo castigamos militarmente. Nace toda la política de
intervenciones militares en Iberoamérica: Cuba, Nicaragua, México, Panamá, Santo
Domingo,Haití, Venezuela, etc.
1933: Franklin Delano Roosevelt
inaugura el New Deal o teoría de la Buena
Vecindad. Para ello alentó la defensa continental y de la democracia. Al respecto ha
dicho Perón: "en mi tiempo tenía vigencia la teoría de la buena vecindad, el
asunto estaba en que nosotros teníamos que ser los buenos y ellos los vecinos".
1948: Comienza a regir la teoría de la Seguridad Nacional que como motivo de la amenaza de la expansión del comunismo apoyó a todos los regímenes de fuerza instalados en el continente.
1991: George Busch lanza la
Iniciativa para las América con el tratado de libre comercio (ALCA) de Alaska a Tierra
del Fuego. La construcción de un Gran Supermercado en donde la política quede totalmente
subordinada a la economía.
Antes de pasar al segundo punto es dable aclarar que para
la aplicación de estos modelos los Estados Unidos, específicamente, han intervenido
según el sociólogo mejicano Pablo González Casanovas en Iberoamérica más de 700
ocasiones. Pero si sumamos a ello las amenazas de intervención y sus chantajes
diplomáticos, sus intervenciones en Hispanoamérica ascienden a 4000 veces.
Nosotros vivimos actualmente bajo el dominio de este
modelo de dominación bautizado como de one world
o mundo uno. Donde la política ha dejado de ejercer su función arquitectónica de la
sociedad para cederla a la economía y los tecnócratas.
Para todos los pensadores premodernos, esto es los
anteriores a Descartes(1600-1650), y para unos pocos modernos el conocimiento a priori - independiente de la experiencia- de lo
que constituye la felicidad para las otras personas no sólo era posible, sino que era un
hecho.
Por el contrario la sociedad moderna, liberal y secular,
está basada en la revolucionaria premisa de que no existe ninguna información superior y
autorizada acerca de la naturaleza de la felicidad humana para los otros.
La única información digna de crédito es sobre las
preferencias individuales.
Vamos a explicarnos. La modernidad nace con el
enaltecimiento de las ciencias experimentales y el modelo de la mathesis mathematica(su ambición es extender a
todas la ramas del saber los procedimientos matemáticos). Todo ello apoyado en la
convicción última de que la razón es la fuente primordial y única del saber
Se desarrollan así las ciencias físicas, matemáticas y mecánicas. Y una de las últimas ciencias modernas creadas sobre el modelo de la mathesis mathematica es la economía que nada tiene que ver con la vieja oikonomía(norma de la casa) griega y romana. Ella viene a reemplazar, en última instancia, a la política y la ética como saber sobre lo bueno para "el otro".
Así la sociedad liberal que en un primer momento se secularizó- es decir, la religión pasó a ser un asunto fundamentalmente privado- en un segundo momento (el nuestro de hoy día) plantea la neutralidad o intercambiabilidad política-travestismo político donde uno puede ser de cualquier partido o de todos los partidos- porque la política dejó de ser, como sostuviera Arturo Sampay, el gerente del bien común, para cederle esa función a la economía.
Qué pasa entonces con la izquierda post muro o nueva
izquierda y el peronismo o los movimientos populares iberoamericanos. Ambos, a primera
vista, parecen arrumbados en el desván de las antiguedades.
La nueva izquierda ha renunciado ante el proyecto de one world a pensar económicamente y desprecia a
la sociedad burguesa neoliberal porque sólo piensa en términos económicos.
Por el contrario, la vieja izquierda aceptaba la idea de
bien común propuesta por la sociedad liberal-burguesa proponiendo como su contenido
"la sociedad comunista de los productores asociados"(Marx-Lenín) e insistía en
la precondición de la planificación central por parte del Estado.
La nueva izquierda rechaza ambas ideas y se postula como
un movimiento "progresista" tratando de destruir al homo oeconomicus pero sus consecuencias son
regresivas. Es por ello que la nueva izquierda se parece, día a día, más a la antigua
derecha.
En cuanto al peronismo, ocupadas sus estructuras partidarias durante estos últimos quince años, primero por la variante socialcristiana de la renovación y luego por el neoliberalismo del menemismo, su reconstrucción debe comenzarse, aunque tomando a cuenta de inventario las experiencias fallidas, prácticamente desde cero.
Hoy nos encontramos ante la obligación de repensar el
peronismo y los otros movimientos populares indoibéricos, su mensaje político y su
concepción estratégica desde sus documentos y experiencias históricas liminares. Una
especie de "vuelta a los orígenes" que nos permita liberarnos de las muletas
ideológicas que nuestros dirigentes tomaron a diestra y siniestra.
Compartimos rasgos con la nueva izquierda: el rechazo del homo oeconomicus, la defensa de la vida y del
equilibrio ecológico y la recuperación de la idea de comunidad.
Pero como los movimientos populares son un realismo crítico (con bosta se hace paredes,
célebre frase de Perón), ellos tienen una exigencia del contexto que hace, que del
homo oeconomicus rechace sólo su aspecto de homo consumans, y no nieguen como petición de
principio la prosperidad, rasgo connatural a la felicidad de los pueblos en sociedad.
La defensa de la vida y el medio ambiente es asumida desde su aspecto trascendente y no simplemente por oposición a los herederos de Robert MacNamara y del Banco Mundial. La vida y el medio nos son dados por Dios para que la multipliquemos, trabajemos y disfrutemos para su mayor gloria y nuestra salvación personal y social en tanto miembros del cuerpo místico de Cristo.
Finalmente la recuperación de la idea de comunidad para
la nueva izquierda es un ejercicio limitado al campus universitario estadounidense. En el
mejor de los casos alguna experiencia municipalista. Eso es todo.
Por el contrario, para los movimientos populares, la
comunidad(el ayllus incaico, el cabildo castellano
o la asamblea popular) es su quintaesencia, su rasgo específico dentro del campo de
la historia de las ideas políticas, su finalidad metapolítica por excelencia.
Así pues, la función del político, sobretodo en los
países dependientes, hoy llamados emergentes y ayer periféricos, es la de inventar el
futuro, pues ellos están obligados, como decía Goethe a ver en el presente las
sombras de los acontecimientos futuros.
Esto y no otra cosa son los grandes Proyectos Nacionales (proyecto=tirado adelante) que nos están hoy
faltando y que han sido reemplazados por el modelo neoiluminista y neoliberal del mundo uno o one world.