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La inmigración desbocada

Xuan Cámara

Por fin, el ministro de Exteriores Piqué ha reconocido la llegada de otra remesa de 600.000 inmigrantes siguiendo la táctica del reagrupamiento familiar: el efecto más pernicioso de la actual Ley de Extranjería es que permite el reagrupamiento familiar, lo que en un 70% de los casos permite que los inmigrantes vengan directamente a España.

A lo largo de aproximadamente 3 años oímos voces muy diferentes que claman por una inmigración desregulada: a los tradicionales y generosamente subvencionados sindicatos "izquierdistas" -culpables directos de la temporalidad del 98% de los contratos firmados- se han unido la Comisión Episcopal de Emigraciones que pide la "misma ley para el nativo que para el forastero" o la del reciente congreso de Nuevas Generaciones que entiende que la inmigración es un "fenómeno necesario y positivo" pidiendo además la equiparación de los derechos sociales con los españoles.

Sin embargo, la realidad económica española no resiste la petición de la ONU de mandarnos 12 millones de inmigrantes en 50 años: España tiene la mayor tasa de paro de la Unión Europea, un 12%, unos 1.500.000 parados, en España hay más de 400.000 familias sin ingreso alguno, en España hay 6.000.000 de pobres y más de 500.000 pensionistas que cobran menos de 45.000 ptas. al mes. Mientras que el gobierno de la Comunidad Autónoma de Madrid avala con los impuestos de los españoles pisos de alquiler para inmigrantes, el 60% de los jóvenes entre 18 y 29 años viven en casa de sus padres por falta de medios económicos: ¿discriminación positiva, Sr.Ruiz Gallardón?

Con ser angustiosa e intolerable la situación es aún más grave: fijémonos en el país de Europa que más ha sufrido la inmigración, Francia: de cada 100 adultos 8 son inmigrantes, de cada 100 jóvenes 20 y de cada 100 menores de 5 años: ¡35 son inmigrantes! La Unión Europea en su conjunto crece más por la inmigración que por el número de nacimientos y hay que recordar que España es el país con menor tasa de natalidad del mundo, vivimos al borde del invierno demográfico, no existe en la actualidad tasa de reemplazo generacional y el problema demográfico tiene causas económicas gravísimas. Lejos de cómo se nos ha hecho creer, ser perezosos y hedonistas, el millón y medio de mujeres paradas concentran la tasa más baja de natalidad: 0,8 hijos por mujer. La solución de la ONU y del gobierno del PP es la simple y pura suplantación de la población autóctona por la alógena: 12 millones de inmigrantes de aquí al 2050.

Esta política antinatalista suicida y desvergonzada (tenemos las ayudas más bajas a la natalidad de toda la UE: apenas 2.500 pesetas por hijo) supondrá la quiebra segura de nuestro sistema de la seguridad social: en 1975 por cada pensionista había 6 trabajadores en activo, en el año 2000 por cada pensionista únicamente 2 y la tendencia, evidentemente, es a la baja.

¿Quiénes son los beneficiarios de la inmigración? En general, los empresarios desaprensivos y las multinacionales que ven cómo la presencia de los inmigrantes presionan a la baja el salario de los españoles (los salarios por cierto más bajos de toda la UE) y también la "izquierda del caviar" que encuentra entusiastas seguidores en este drama humano que es la inmigración. Sociológicamente, los más firmes partidarios de la inmigración son las personas más adineradas: nada tienen que temer de la inmigración los que no tienen que competir con salarios de hambre o los que llevan a sus hijos a colegios "bien" al abrigo de las drogas. Porque ese es el último fenómeno que provoca la inseguridad. Según datos del ministerio del Interior francés, de cada 100 actos delictivos, 75 están protagonizados por inmigrantes magrebies o africanos. Ya en España, en Madrid, donde más se concentra la inmigración, el 56,23 de los actos delictivos los provocan los inmigrantes y los dictámenes consecutivos de las Administraciones populares y socialistas son rotundos: "Los extranjeros son los causantes de la inseguridad ciudadana" según la Delegación del Gobierno.

¿Hasta cuándo aguantaremos la temporalidad, los salarios de hambre, el no poder crear una familia mientras unos cuantos canallas se enriquecen?, ¿hasta cuándo la violencia y la inmigración desbocada? Ciertos diputados del PP admiten en privado que ciertos focos de Madrid son ya un Líbano, ¿seguirán echando gasolina al fuego?