Dumézil y la filosofía de las ciencias sociales
José Javier Esparza
La aportación de Dumézil en los
estudios indo-Europeos no sólo reviste importancia para esta concreta parcela histórica,
sino que, como afirma Levi-Strauss, "interesa al conjunto de las Ciencias
Humanas" (1), porque supone una considerable innovación en la metodología -y
por tanto, en la filosofía- de las Ciencias Sociales.
Según el propio Dumézil, su
teoría "consiste en recordar que han existido, en un cierto momento, los
Indo-Europeos, y en pensar, en la línea de los lingüistas, que la comparación de las
más viejas tradiciones de los pueblos que son, al menos parcialmente, sus herederos, debe
permitir entrever las grandes líneas de su ideología" (2). Esta teoría
implica elementos fundamentales sobre la concepción de la historia y de las culturas.
En primer lugar, la historia deja
de ser una línea de sentido progresivo, finalista, para ser considerada un todo en el que
perviven elementos mentales latentes. Son esos elementos los que se prestan a la
comparación con otras culturas. La historia no constituye una línea progresista, ni una
dialéctica de clases. De la existencia de elementos permanentes se deduce que, en las
mentalidades de un grupo cultural, el más antiguo pasado puede habitar en todo momento
presente.
En segundo lugar, las sociedades
dejan de ser conjuntos de átomos humanos, para constituir todos organizados.
Antes, los investigadores "dividían los problemas en tantas parcelas que los
problemas dejaban de verse" (3). La "historia comparada" duméziliana
actúa al contrario: observa los problemas de forma global. De donde se deduce un cierto
holismo a la hora de enfocar los conjuntos culturales.
El tercer elemento es el rechazo
del "estructuralismo". Este consistía en explicar la mentalidad humana
a partir de la extrapolación universalista de elementos sólo observables en determinadas
sociedades primitivas; en esta línea se inscriben Margaret Mead y "el primer"
Levi-Strauss. De los estudios dumézilianos, por el contrario, se extrae la conclusión de
que a cada pueblo, a cada configuración étnica y cultural, corresponde una mentalidad
particular (es el ejemplo de la imposibilidad para pueblos no-indoeuropeos como los
abjazes de asimilar los textos Osetas, indoeuropeos). El rechazo del estructuralismo
implica el rechazo del universalismo y la adopción de una metodología que podríamos
definir como nominalista.
La aportación de Dumézil a la
filosofía de las Ciencias Sociales es importante porque transgrede el viejo corsé "universalismo-progresismo-individualismo",
oponiendo la tríada metodológica "nominalismo-permanencia de elementos
culturales-holismo".
[Extraido de la revista Punto y Coma, noviembre-enero, 1987]