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Arnolt Bronnen: entre el comunismo y el nacional-socialismo

[Werner Olles]

 

Arnolt Bronnen nació el 19 de agosto de 1895 en Viena. Desde muy joven decidió cambiar su auténtico nombre (Arnold Bronner) por el que años más tarde conocerá la celebridad en el mundo de las letras. Esta tendencia a maquillar la realidad le acompañará a lo largo de su existencia. Así es como se convirtió de judío vienés en ario germánico; de ciudadano alemán a ciudadano austríaco, para volver a la ciudadanía alemana; de comunista a nacional-revolucionario, más tarde nacional-socialista, para regresar años más tarde al comunismo.
Tras la Gran Guerra, en la que participó como Kaiserjäger (Cazador Imperial) en el frente del Tirol, donde por cierto fue herido gravemente en el cuello, inició su carrera literaria en 1922 con la publicación de una obra teatral titulada Vatermord (Parricida), que había comenzado a escribir siendo prisionero de los italianos. En aquella época Bronnen pertenecía a un grupo de dramaturgos, escritores y actores vanguardistas comprometidos con el expresionismo y vinculados a Berthold Brecht, con quien mantenía estrechos lazos de amistad. Brecht se había hecho cargo del montaje de dicha obra pero, desgraciadamente, abandonó esta iniciativa después de haber escrito incluso los arreglos para la puesta en escena.
Tras su estreno en Frankfurt, se representó en Berlín por vez primera el 14 de mayo de 1922, a cargo de la compañía "Deutscher Theater", convirtiéndose en un auténtico escándalo. Su segunda obra, Anarchie in Sillian (Anarquía en Sillian), llevó a la mayoría de críticos a considerar que el dramaturgo del futuro no era Brecht, sino Bronnen.
En 1924 se estrenó su obra Katalaunische Schlacht (La batalla de los Campos Cataláunicos) en el Gran Teatro de Frankfurt. Un año más tarde, Bronnen escribió Die Rheinischen Rebellen (Los rebeldes renanos), obra que suscitó hondas polémicas entre la crítica: el autor, conocido hasta ese momento como un significado simpatizante de las corrientes marxistas, se habría pasado al campo del nacionalismo. Bronnen, empero, todavía no había dado ese paso.
Más tarde escribió Ostpolzug (Campaña hacia el Polo Este), drama en el que exploraba la personalidad de Alejandro el Grande. En 1925 estrenó Exzesse (Exceso) obra con la que, una vez más, provocó un gran revuelo como consecuencia de sus escenas y diálogos eróticos. Un año más tarde estrenó Reparationen (Reparaciones), obra dedicada a la resistencia nacional contra la ocupación francesa de Renania y contra el pago de reparaciones de guerra.

 

Del marxismo al nacionalismo revolucionario

En 1929, Bronnen publicó una novela sobre la Alta Silesia titulada O.S., donde recrea la lucha de los Cuerpos Francos contra los insurgentes polacos antes de iniciarse la primera guerra mundial y del significado y sangriento asalto de los voluntarios alemanes contra Annaberg. Tucholsky le reprocha haber escrito una "insensata chapuza" y de propalar "mentiras propias de fascistas de salón". Por el contrario, Josef Goebbels, escribió: "O.S. de Bronnen es el libro que a todos nos hubiera gustado escribir". Ernst Jünger consideró esta novela como "una primera señal, que indica que en los ambientes de Bronnen, cabe la responsabilidad". En Der Tag y en el Münchener Neueste Nachrichten podía leerse: "Nosotros, nacionalistas, tenemos aquí un punto de apoyo vivo, que viene del otro lado, y que estábamos esperando desde hacía mucho tiempo". Franz Schauwecker afirmaba en el Berliner Nachtausgabe: "Es algo más que una novela, es una profesión de fe política de altos vuelos", mientras que Alfred Rosenberg, en el Völkischer Beobachter llama la atención sobre Bronnen, pero eso sí, sin dejar de considerarlo un "bon vivant" y un autor "peligroso".
Políticamente, Bronnen ya se había convertido en un nacional-revolucionario, próximo al grupo de intelectuales que se expresaban en revistas como Die Standarte, Deutsches Volkstum, Arminius, Deutsche Front, Das Dritte Reich, Gewissen, Die Kommenden, Nationalsozialistische Briefe, Der Vormarsch, Der Wehrwolf y Widerstand, a las que pertenecían los hermanos Ernst y Friedrich-Georg Jünger, Friedrich Hielscher, Franz Schauwecker, Ernst von Salomon, Herbert Blank, Otto Strasser, Ernst Niekisch y A. Paul Weber. Como antiguo intelectual de la izquierda marxista, partidario de una suerte de socialismo popular y combativo, Bronnen se sintió atraído por tales círculos.
En el plano profesional, Bronnen comenzó su carrera en la en la UFA y en la Reichsrundfunkgesellschaft (Sociedad Radiofónica del Reich), al tiempo que rompe los lazos que aún le unían con los extremistas de izquierda. Tras un congreso bajo el título "Literatura y Radio", se produce una agria polémica con sus colegas, los escritores Alfred Döblin, Walter von Molo, Börries von Münchhausen, Alfons Paquet, Ludwig Fulda, Herbert Euleberg y Arnold Zweig, en la medida que él era partidario de poner la radio "al servicio del pueblo", "no estaba ahí para servir a los literatos, sino al pueblo" y, en cualquier caso, no debía convertirse en "una institución benéfica para escritores jubilados". Para Bronnen, el escritor es tan sólo "el instrumento de la expresión de las ideas de la nación".
En enero de 1930 organiza un debate que, con los años, se convertirá en emblemático frente a los micrófonos de Radio Berlín, con Kurt Hiller, dirigente del Grupo de Pacifistas Revolucionarios, y Franz Schauwecker, conocido escritor nacional-revolucionario. Bronnen escribe una biografía de Von Roßbach, jefe de los Cuerpos Francos y, al poco, conoce a Goebbels, por cuya personalidad queda fascinado. Bronnen se convierte de esta manera en el provocador número uno de Alemania. Cuando Thomas Mann sostiene en un acto público que la burguesía alemana defienda, codo con codo con los social-demócratas, las instituciones de la República de Weimar, Bronnen abandona la sala flanqueado por veinte SA al tiempo que pide la disolución de la reunión. Con ocasión del estreno de la película Sin novedad en el frente, basada en la novela del mismo nombre de Erich Maria Remarque, Bronnen, con su mujer Olga, una amiga de Goebbels —que le dará una hija en 1938, Barbara, quien, años más tarde, como su padre, se convertirá en escritora— y varios camaradas, provocarán un gran alboroto soltando ratones blancos en la sala. Goebbels conocía la ascendencia judía de Bronnen, pese a lo cual el responsable de la propaganda nazi le tenderá una mano ante las denuncias de algunos colegas que lo despreciaban y de no pocos sueltos publicados en prensa.
A partir de la toma del poder por los nacional-socialistas en 1933, Bronnen conoció algunas dificultades como consecuencia de su origen racial. En un principio, dijo ser hijo natural, después se hizo un estudio antropométrico del cráneo para probar su carácter "ario". No participaba de las ideas de resistencia antinazi de sus antiguos amigos nacional-revolucionarios y nacional-bolcheviques. Antes de 1933, por ejemplo, Bronnen había protegido a Ernst Niekisch contra las injurias lanzadas por Goebbels, pero cuando los nazis subieron al poder Bronnen se cuidó muy mucho de dar a conocer su posición contra el antihitlerismo de Niekisch.

 

Stalingrado: la estrella de Bronnen se apaga

Bronnen tuvo mucho poder a través de las ondas de Radio Berlín. Depuró a los profesionales de izquierda, liberales y judíos. Escribió una novela sobre ambiente radiofónico, Der Kampf in Äther (Combate por las ondas), que Alfred Rosenberg llegó incluso a censurar, por entender que criticaba subliminalmente la política cultura nacional-socialista. Meses más tarde, Bronnen se convertirá en un pionero de la televisión, a la cabeza de un pequeño equipo que filma los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936.
La estrella de Bronnen, sin embargo, empieza a apagarse tras la tragedia de Stalingrado. Alfred Rosenberg, enemigo de las vanguardias en las artes y la literatura, a quien nunca le había gustado el dandy Bronnen y a quien, en definitiva, consideraba un producto de la bohemia literaria, comienza a maquinar. En una conversación entre Hitler y aquél, Rosenberg ataca a los literatos "bolcheviques culturales" agazapados en retaguardia, mientras que los jóvenes soldados alemanes regaban con su sangre el frente ruso o se congelaban en el invierno estepario. Rosenberg cita dos nombres: Erich Kästner y Arnolt Bronnen. Después de un proceso de intenciones y de la prohibición de toda actividad literaria, Bronnen es expulsado de la Cámara de Escritores del Reich. Cuando Bronnen pide explicaciones por esta sanción, se le responde que es como consecuencia de sus antiguas actividades y "escandalosas" actividades vanguardistas. Meses más tarde, a raíz de unas escuchas por parte de la Gestapo, Bronnen es incluso detenido, como años más tarde explicará en sus autobiografía.
En 1944 Bronnen se marchó de Alemania y se instaló en Goisern im Salzkammergut, donde se reúne con un grupo de la resistencia antinazi, no sin antes vestir el uniforme de la Wehrmacht, llegando a Austria el 8 de mayo de 1945. Hasta 1950, trabajó como periodista del diario Neue Zeit de Linz.

En la República Democrática Alemana

 

A principios de la década de los cincuenta Bronnen se traslada a Berlín Este. Se afilia al SED social-comunista y escribe su autobiografía en 1954, Arnolt Bronnen gibt zu Protokoll, que "embellecerá" a su gusto. Más tarde aparecen Deutschland ­ Kein Wintermärchen (Alemania, no eres un cuentecillo de invierno), en 1956, y Tage mit Bert Brecht (Días junto a Bert Brecht), en 1959. En 1957, reeditó uno de sus viejos libros, la novela Film und Leben der Barbara La Marr (Película y vida de Barbara La Marr). La prensa de la República Democrática le ataca duramente acusándole de "antisemitismo y pornografía". Se habla incluso de "actitud fundamentalmente antihumana de su conciencia", se hace alusión a "sus vicios desagradables de juventud", de su "estilo amanerado" y sus "posturas cínicas e insolentes" en "los bajos estadios de la pirámide literaria de la época". La nueva edición de dicha novela fue prohibida, lo que supuso el brusco final de la carrera como dramaturgo de Bronnen. Brecht intervino apelando a la bondad intrínseca de Bronnen y en recuerdo de su vieja amistad. Brecht ofrece a Bronnen la posibilidad de convertirse en crítico teatral, lo que permite al inconformista visceral escapar del muro de silencio que la exclusión definitiva del mundo cultural conlleva. Bronnen, sin embargo, ya no podrá jugar tampoco papel político alguno en la República Democrática comunista.
El 12 de octubre de 1959, Bronnen murió a la edad de 64 años en Berlín. Durante toda su vida fue un personaje controvertido: de dramaturgo de izquierdas a novelista nacional-revolucionario y nacional-socialista. Arnolt Bronnen encarnó esa mezcolanza entre inconformismo, oportunismo y dandismo. Jamás fue un renegado, sino un eterno convertido, responsabilidad, sin duda alguna, de su vocación y su secreto talento.

[Junge Freiheit, 41, 1999]