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Guerras latentes y estrategia «contra» americana

Nicolaï von Kreitor



Como consecuencia de los criterios clave derivados de la doctrina Reagan, elaborados a principio de la década de los 80, se puso en práctica una táctica de guerra indirecta, mediante la utilización de organizaciones criminales títere (cf. los conceptos "War by proxy", guerra de encargo, y "Contras strategy", estrategia contra). Dicha estrategia fue sido aplicada a gran escala en Nicaragua, un país que a lo largo de los años sufrió el ataque continuado por parte de los Estados Unidos a través de unidades conformadas por bandidos (los llamados "contras"), financiadas, pertrechadas y entrenadas por los imperialistas norteamericanos.


Con objeto de examinar la estrategia americana tendente a alimentar guerras indirectas ("estrategia contra") a la luz de la legislación internacional positiva, es necesario referirse a la decisión de la Corte internacional de La Haya, que constituye un precedente irreprochable. En efecto, en 1986, dicho tribunal condenó los actos terroristas internacionales entre ellos lo perpetrados por la política exterior norteamericana al calo de la "doctrina Reagan". A lo largo del proceso "Nicaragua against the US" [1], el tribunal confirmó la violación por parte de los Estados Unidos de la legislación internacional a través de actos de agresión suficientemente probados. La sentencia de la Corte no dejaba lugar a dudas: "Considerando que los Estados Unidos al entrenar, pertrechar, financiar y armar a las fuerzas ‘contras’, estimulando sus actividades, manteniendo y organizando operaciones militares y paramilitares contra Nicaragua en el territorio de dicho país, han desarrollado contra la República de Nicaragua, contraviniendo de manera flagrante la normativa de la legislación internacional comúnmente aceptada, interviniendo en los asuntos interiores de otro país.
[La Corte] estima, pues, que los Estados Unidos de América han cometido ataques armados contra Puerto Sandino el 13 de septiembre y el 14 de octubre de 1983, así como otros actos intervencionistas, como los mencionados en el parágrafo 3 de la presente sentencia, comprendido el uso de la fuerza militar contra la República de Nicaragua, contraviniendo así de manera flagrante las normas de la legislación internacional comúnmente aceptada, que rechazan la intervención en los asuntos internos de otro país.
La componente de violencia es particularmente evidente en el caso de una intervención sostenida por el uso de la fuerza, ya sea en forma abierta, mediante uso indirecto de la fuerza militar, o en forma latente, mediante el apoyo a las acciones terroristas y subversivas desarrolladas en otro Estado" [2 y 3].
Por otro lado, y recordando las sesiones del primer tribunal internacional Bertrand Russell que examinó los crímenes del ejército americano en Vietnam, el célebre filósofo británico, junto a Jean-Paul Sartre, declaró que "los Estados Unidos consideraba a Vietnam de la misma que Hitler lo hizo con España". Parece obvio que, de vivir lord Russell, hubiera considerado la actitud de Estados Unidos frente a Yugoslavia como la de Hitler con respecto a España.
En su mensaje en el segundo tribunal internacional Russell, que examinó los crímenes contra la paz y la humanidad, así como los crímenes de guerra americanos cometidos en América Latina, lord Russell declaró: "Las formas modernas de agresión internacional consisten en conformar regímenes marioneta, servidores de intereses extranjeros. La característica principal de estos regímenes títere consiste en una función de garantes de las inversiones extranjeras (léase expansionismo geopolítico extranjero). Estos regímenes marioneta liquidan brutalmente a la oposición política que denuncia el comportamiento colaboracionista de aquéllos. Los Estados Unidos utilizan a la CIA en esa dirección y aportan millones de dólares para comprar, liquidar o manipular a los gobiernos que resisten al imperialismo norteamericano" [4].
El establecimiento de los regímenes marioneta ha sido históricamente uno de los métodos tradicionales más ensayados por la política norteamericana para destruir la soberanía de los países y para conducir a los pueblos a su esclavitud. Desde esta perspectiva, hay que considerar dichos métodos, pues, como actos de agresión, que deben ser juzgados por tribunales internacionales. Este tipo de agresiones, bautizadas como "guerras latentes" [5], se presentan por lo común en forma de conflictos internos o guerras civiles, constituyen conflictos atizados en la sombra por agentes norteamericanos o por sus marionetas en la zona. El objetivo de una "guerra latente" y de las políticas coercitivas llevadas a la práctica por los Estados Unidos tienen por objeto "destruir los Estado soberanos o, en su defecto, convertirlos en obedientes marionetas" [6]. La condena de la "doctrina Reagan" por el tribunal internacional de La Haya, no ha supuesto menoscabo alguno sobre la lógica terrorista de la política Internacional de los Estados Unidos. Con aspiraciones a ejercer el dominio absoluto sobre el planeta, guiados por una ideología imperialista y por un concepto nihilista y revisionista en materia de derecho internacional, los Estados Unidos, tras la desintegración de la Unión Soviética, han puesto en práctica tácticas para alentar conflictos en Europa: ese fue el caso de Bosnia y, posteriormente, el de Kosovo.
Los testimonios recogidos por el tribunal internacional encargado de investigar los crímenes de guerra en Yugoslavia, dirigido por un antiguo ministro de Justicia norteamericano, Ramsey Clarke, no deja lugar a dudas de cómo la CIA creó, armó y financió a los terroristas albaneses (el llamado "Ejército de Liberación de Kosovo") en Yugoslavia. Con el objeto de financiar dicha banda terrorista, la CIA vertebró de punta a punta de Europa estructuras criminales y mafiosas sobre la base del contrabando de estupefacientes y el narcotráfico.
Cuando se sopesan los testimonios aportados a dicho tribunal internacional sobre la organización estadounidense de dichas bandas criminales en territorio yugoslavo, no podemos dejar de hacer un paralelismo con lo sucedido en Chechenia. Desde 1995, determinadas informaciones señalan cómo los bandidos separatistas capitaneados por Dudaïev habían sido instruidos en campos de entrenamiento de la CIA en Pakistán y Turquía. De ahí que ningún observador serio pueda negar a estas alturas que los terroristas chechenos equivalen a la "contra" nicaragüense o a los terroristas albanokosovares del ELK.
El mariscal Igor Sergueïev ha señalado que el conflicto militar en Chechenia es en realidad una agresión indirecta de los norteamericanos contra Rusia. Las tropas rusas que combaten a las mafias chechenas, están resistiendo a un ataque expansionista norteamericano, cuyo objetivo último es su instalación hegemónica en el Cáucaso.

Notas

[1] "Nicaragua vs. The United States of America" [1986, I.C.J., June 27, 1986 / Opinion de la Court]; cf. igualmente Michael Riesman & Chris Antonius, The Laws of War, Vintage Books, Nueva York, 1994, pp. 17-18.
[2] Ibid., p. 98 (§205).
[3] Ibid., p. 98 (§205), p. 99 (§209); cf. igualmente Antonio Cassese, Violence, War and the Rule of Law in the International Community, en: David Held (ed.), Political Theory Today, Stanford University Press, Stanford, 1991, p. 269.
[4] Mensaje de de Bertrand Russell al "Tribunal contra el Crimen del Silencio", en: Proceedings of the International War Crimes Tribunal, Clarion Books, Simon & Schuster, Nueva York, 1970, p. 38.
[5] Harry Magdoff, The Age of Imperialism, Monthly Review Press, New York, 1969; véase igualmente, International Security - The Military Aspect, Report of Panel II of the Special Studies Project of Rockefeller Brothers Fund, Doubleday and Co., Nueva York, 1958, p. 24.
[6] Antonio Cassese, id., p. 267; Tom Farer, "Political and Economic Coercion in Contemporary International Law", en: American Journal of International Law, 79, 1985, p. 408.